Rita Fischer nació en Young, Uruguay, en 1972. Vivió en París y Berlín entre 2000 y 2012, y actualmente vive y trabaja en Montevideo. Su práctica artística se relaciona con la pérdida de marcos de referencia, la incertidumbre y la alienación, a través de la pintura y la pintura en el espacio.
La obra de Rita Fischer puede asociarse con un enfoque renovado de la tradición del paisaje, aunque el horizonte y la perspectiva—elementos fundamentales que definen el género—están ausentes de sus pinturas. En cambio, la artista recurre a la variedad tonal y a la complejidad cromática para evocar elementos de la naturaleza: plantas, ramas, hojas y cortezas de árboles que recuerdan a los bosques autóctonos del campo uruguayo.
Sin embargo, lejos de perseguir el realismo, estos elementos y signos no constituyen una representación completa de esos matorrales, ni transmiten necesariamente una sensación de simbiosis con la naturaleza. Por el contrario, se entrelazan y se complementan con elementos puramente abstractos, como las amplias marcas y las superficies de color que ocupan un lugar significativo en la obra de Fischer. En lugar de representar el paisaje como una escena reconocible, Fischer lo evoca a través de fragmentos, texturas, colores y gestos, permitiendo que lo natural y lo abstracto coexistan dentro de un mismo espacio pictórico.


