Alessandra Pierelli, Nacida en Ancona, asistió a la Accademia di Brera. En 2015 se trasladó a Trieste, donde se dedicó más a la escultura y creó sus famosas esculturas de poliestireno y resina. Desde 2006 ha participado y organizado numerosas exposiciones colectivas y personales en Italia y en el extranjero.
Alessandra Pierelli


Alessandra Pierelli reinterpreta los símbolos pop y los objetos de consumo a través de esculturas tridimensionales que combinan estética y crítica social. La artista observa el mundo imaginario de los cómics, los dulces y la cultura popular con un espíritu lúdico y divertido, pero también aborda temas profundos y provoca reflexión con una actitud pop-conceptual. Con la serie Dolcemente Pungente, Pierelli transforma corazones, caramelos y chocolates en iconos visuales que juegan con la ambigüedad, utilizando chinchetas, resina y poliestireno para crear obras que oscilan entre una aparente ligereza y una tensión emocional más profunda. Como explica la propia artista, la chincheta es “ambivalente”: colorida y juguetona en la superficie, pero afilada y penetrante por debajo, símbolo de la vulnerabilidad que se esconde tras las fachadas lúdicas.
En sus obras, explora a menudo el tema del “pop food”, dotando de significado a objetos relacionados con el mundo de la alimentación, desde la estética de los postres hasta el imaginario emocional asociado a ellos. Mediante ampliaciones y transformaciones, Pierelli eleva estos objetos a símbolos monumentales del consumismo, en un diálogo entre tradición e innovación que remite al imaginario icónico del arte pop. Sin embargo, su enfoque introduce un sutil nivel de ironía: los dulces, esculpidos en resina y decorados con chinchetas de colores como si fueran deliciosos Smarties, esconden su naturaleza metálica y puntiaguda bajo la superficie, representando cicatrices y heridas ocultas. Otros temas de sus coloridas obras son los superhéroes y los símbolos de la cultura de masas, siempre reinterpretados con un enfoque lúdico, fantástico, colorido y pop. El crítico de arte Angelo Crespi, director de la Accademia di Brera y del Cenacolo Vinciano, describe a Pierelli como una artista capaz de reelaborar y subvertir el “pop food” con una ironía patafísica, utilizando materiales familiares que, sacados de su contexto, revelan nuevas funciones estéticas y conceptuales. Su obra, de hecho, se sitúa entre lo real y lo ilusorio: el público está invitado a cuestionar el significado profundo de estas formas, que solo aparentemente son alegres. La artista juega con la percepción del espectador, creando un equilibrio entre la estética pop y una aguda reflexión sobre la fragilidad y las contradicciones del mundo contemporáneo.
